Era de noche y hacía mucho frío, llueve mucho aquí en Jauja y me gusta porque así puedo tener la cabeza bien fría para pensar en lo que realmente sucede conmigo.
Solo y frente a mi guitarra me volví a hacer la misma pregunta...
¿Valdrá la pena esperar a que regreses?
Y es que a mis 24 inviernos, siento que haberte amado tanto hizo que se fuera parte de mi vida en ti, frente a una torta y con toda mi familia presente... olvidé que te olvidaste de mí.
Perderte otra vez... no lo resistiría. No soy tan fuerte.
Así que me resingo a estar solo otra vez, el espacio que dejas en mí nunca nadie lo llenará... ni siquiera tú; ya no.
Te amo... desearia no hacerlo, pero tampoco puedo evitarlo.