Te vi...
en el llanto de una niña, en una madre embarazada, en una mariposa rosada al amanecer...
Te toqué...
en la lluvia que caía en mi rostro, entre los pétalos de un girasol y en la suavidad del viento...
Pude olerte...
el 1er día de primavera, en el aire del bosque y el último día de invierno...
Te oí...
en el llanto de un recién nacido, en el consuelo de un anciano y en el canto de una rosa...
Pude saborear...
la miel de tus labios y hasta el sabor a sublime cuando me regalas tus 'besos fríos', aquellos que sólo tú sabes entregar...