miércoles, 10 de febrero de 2010

Cometa enamorada...

Cuan tranquilos son los días sin ti... no es que no me guste la calma, pero las cosas son normales hasta que llegas tú y las haces extraordinarias.

Me enseñaste un ejercicio y lo estoy practicando... cada vez que te extraño... cierro mis ojos, pienso en ti y cuando miro en mi interior... en cada latido... en cada latido te veo y te extraño menos.
Apareces sonriente y alegre, vienes a mi mente entre el fútbol y las computadoras y te adueñas de mis pensamientos.

Supongo que, si me hicieran un ecocariograma cada vez que estoy triste... el Dr. sonreiría de ver tu foto en él.

Lo siento... no soy shakespeare, ni creo que Romeo haya sido el director de un teatro de títeres. Pero te ammo y aunque no escriba poemas que rimen, quiero escribirte lo que siento en estas líneas... porque sé que me entiendes, porque sé que sientes mi corazón, porque sabes que no hay un "vivir" sin tenerte a mi lado, sin que estés ahi para robarte mi helado o hecharle más aji a mi hamburguesa cuando reniegas...

Quizá siempre que hablo contigo dejo todo en un: "continuará..."
Y no es que me quede sin más que decirte... sino que nuestra historia de amor no tendrá un final, no para mí... es como si la reinventáramos cada día... por ejemplo, cada beso tuyo es tan romántico como el primero que me regalaste, cada abrazo me estremece tanto como aquella vez bajo la lluvia y me siento igual de nervioso cada vez que voy a encontrarme contigo.

Gracias por ser el viento...
te amma
una cometa enamorada...