domingo, 21 de febrero de 2010

Antojos...

10:30 de la mañana, el sol igual a tu sonrisa, brillaban con un esplendor único. El paisaje era hermoso, el aire cálido mecía tu hermosa cabellera larga, no quería perder ningún detalle de tu rostro ni de tu sonrisa, es que eres tan cautivante que algunas veces creo que estoy loco o que vivo en otro mundo... un mundo que empieza y termina en ti...

Te detuviste y me miraste de una manera tan tierna que pensé en 2 cosas: la 1ra, recordé al gatito de shrek, él tenía tus ojos =D y la 2da, que estabas a punto de pedirme algo...

"Mi amor... quiero un helado"

Conociendo tus inusuales gustos no era un helado cualquiera, tenía que ser de lúcuma y chocochips, una cereza encima, media princesa y trozitos de óreo por doquier.
No iba a ser problema... estaba acostumbrado a tus 'antojos tan tuyos'... excepto por un pequeño detalle; estábamos a 45 minutos de la ciudad, cuyos últimos 25 minutos la pasamos escalando el frondoso y arboleado bosque para llegar a nuestro pequeño paraíso.

"Ya bonita... vuelvo en 5 minutos"

Mientras caminada, me puse a pensar en tu extraño pedido... supose que sabías que era algo complicado de lograr; pero luego recordé una hermosa frase que alguna vez dijiste. Llene un vaso con el agua cristalina de una catarata, recorrí todo el lugar y puse una flor de cada planta que encontré, la decoré con unas hermosas hojas de pino y dibujé un corazón con 4 plumas blancas que hallé en el campo.

Cogiste mi mano cuando te mostré el colorido postre y me miraste... vi otra vez al gatito de shrek y cuando escuché de tus labios decir:

"Ay! amor que delicioso helado"...

En ese momento entendí porque lo pediste... no era sólo un antojo, era una prueba de esperanza...

Ah! lo olvidaba... la frase era:

"El amor no tiene reglas, no tiene imposibles...
el amor sólo te pide creer en él, el amor...
el amor NO TIENE LÍMITES"