domingo, 21 de febrero de 2010

Entre rubores...

Llegaste a mi vida una tarde de otoño en la esquina de un parque... sólo necesitamos una mirada para empezar nuestra historia...

Misteriosamente no volví a verte por varios días e incluso llegué a pensar que había visto un PACNI (Preciosa Ángel Coqueta No Identificada) =D, pero cuando menos lo esperaba, apareciste como si todo el universo fuera cómplice de mi extrañez por ti y me regalara un momento más contigo.

No sabía qué decirte... mis labios no respondían a las órdenes de mi cabeza, me quedé mudo y atónito cuando te vi acercarte a mí... de pronto, recobré mi valor y empecé a rodearte de lado mirando curiosamente tu espalda...

Te quedaste inmóvil, sonreiste mirando a un loco que daba vueltas alrededor de ti... tu curiosidad no pudo más y te delató, me miraste fijamente y preguntaste: "¿se te perdió algo...?" sonreí de lado para no delatar mi nerviosismo y te dije: "No, no perdí nada... sólo que siempre imaginé a los ángeles con alas, pero no había conocido a ninguno... hasta hoy"

Eres de tez clara, pero aquel día los tomates sientieron envidia por tus preciosas mejillas sonrojadas... aunque no lo has reconocido hasta ahora, te ruborisaste niña... así como lo haces ahora recordando ese momento =D... vez! =D no miento, estás sonriendo toda rojita frente al monitor...

Desde aquel instante, me enseñaste a amar con los pies; primero "caminaste" lentamente a mi lado... luego me contagiaste tus ganas de vivir mostrándome como "correr" y vivir a 1000... ahora le pusiste alas a mis pies para poder volar contigo y alcanzar la parte del cielo que es para los dos...