miércoles, 3 de marzo de 2010

Mi 1er matrimonio (1)...

Había sido un gran paseo, muy agitado y divertido… al llegar a la ciudad y bajar del taxi noté una extraña preocupación en tus ojos al revisar una y otra vez tu pequeña mochila.

-¡Se me perdió la cartera!...- fue lo que dijiste y a la vez era el pequeño detonante para que tus ojos se llenaran de rosadas lágrimas. Estabas tan segura que se te había caído en aquel bosque donde tu caprichoso antojo fue cumplido… pero nadie había a tu alrededor, hasta yo había desaparecido misteriosamente, estabas sola y parecía que ese día volverías muy triste a tu hogar.

-Tiii!!! tiii!!!-
Sonaba el claxon de otro taxi detrás de ti… -“sube rápido que ya es tarde”- fue lo que escuchaste venir de dentro del auto… recogiste tu bello cabello largo y te agachaste para ver quién era el bullicioso pasajero de aquel auto amarillo.

Sí... es quien te imaginas querida lectora, era yo… no tenía mucho dinero porque ese día fui más caballero y cubrí todos nuestros antojos sin importarme el costo. Claro que ni tú ni el chofer lo sabían… no tenían que saberlo, tú necesitabas mi ayuda y yo… yo te necesitaba a ti.

Llegamos a aquel lugar cuando el sol poco a poco se ocultaba en el horizonte… la 1ra vez demoramos una hora en subir aquella colina, es que era hermoso contemplar cómo se abrían todas las rosas de marzo al sentir tu presencia. Pero esta vez sólo nos basto 15 minutos para volver a aquel lugar.

Recorrimos todo ese bosque recordando por dónde habíamos estado… no era tan fácil, corríamos de acá para allá como si todo ese mundo fuera nuestro, tuvimos que hacer un gran esfuerzo mental para volver por cada sitio…

No era por el dinero que había dentro de tu cartera ni por tus documentos personales; tú buscabas la carta que te escribí y que guardabas en ella, aquella carta que leías siempre que necesitabas reír, era por las fotos que nadie en tu familia tenía y por aquella particular moneda que te regalé cuando te pedí que seas mi novia… para ti significaban más, que cualquier gran tesoro que algún pirata desearía tener.

Teníamos que encontrarla…