Es muy inteligente… por ejemplo; hoy me hablaba sobre, cómo de pequeños aprendemos que las opiniones de todas las personas son importantes para nosotros y muchas veces dirigimos nuestra vida conforme a esas opiniones.
Una simple opinión de alguien, aunque no sea cierta, es capaz de destrozarnos: “Qué fea estás!”, “estás equivocado!”, “eres una tonta!”. Tenemos el gran defecto de estar enojados o molestos precisamente cuando otra persona requiere nuestra ayuda y los niños son lo que más sufren de nuestra tonta ira, creemos que los problemas tienen oídos y que gritando se asustarán y lo solucionaremos.... error!
Antes de terminar su descanso, finalizó diciéndome: “Las opiniones tienen un gran poder sobre el comportamiento de algunas personas, que para ellas puede resultar como un 8.8 en Chile, devastador y asolador…”
Camino a nuestra casa… ups! =$
Digo, mi casa, me puse a pensar en cómo muchas veces necesitamos oír que somos buenos, que lo estamos haciendo bien o que somos guapos. Es una dependencia algo destructiva pensar: “¿Qué aspecto tengo?”, “¿ha estado bien lo que he dicho?”, “¿cómo lo estoy haciendo?”
Pensamos que necesitamos el apoyo emocional de las personas que nos rodean; o ser aceptados por lo que otros quieren que seamos o hagamos. Pienso que ésta es una de las razones por la que muchos adolescentes ingieren alcohol, se drogan o empiezan a fumar. Sólo para ser aceptados por otras personas que opinan que eso es lo que hay que hacer; sólo para que esa gente considere que están «en la onda» y que es requisito para formar parte de un ‘selecto’ grupo o supuestamente ser "mejores que los demás".
Las personas fingimos ser muy importantes, pero a la vez, creemos que no somos nada cuando estamos destrozados por alguna razón del corazón, e incluso deseamos desaparecer de este mundo creyendo que todo será mejor para los demás. Ponemos mucho empeño en ser alguien en el sueño de la sociedad, en el de nuestra familia o incluso en el sueño de nuestra pareja, que olvidamos quienes somos en realidad. Hacemos un gran esfuerzo para ser importantes, para triunfar, para ser poderosos, ricos, famosos o amados... que olvidamos el verdadero motivo de vivir.

Haz lo que sientas hacer, tu opinión es la más importante, eres inteligente y sabrás si es lo correcto o no; cuida mucho lo que dices y con quién lo dices. Quizás al otro lado necesiten una sonrisa y un consuelo, antes que una queja y una cara de ornitorrinco por tu mal genio.
Sonríe siempre y verás como el final del arcoíris... termina en ti.