Es curioso que vuelvas a preguntar sobre tu cabello… sí lo prefiero largo, no cambiaré de opinión, no lo hice antes y mucho menos ahora…Quizás no lo sepa explicar claramente, pero como yo lo veo, necesita de un mayor cuidado, requiere de una atención más prolija, de una mística alianza con tus peinetas y de un singular estilo para escoger ganchos, binchas, colets y cualquier ornamento que embellezca tu larga cabellera.
Cuando la veo mecerse al compás del aire, es como si me imaginase estar colgando del cielo y estaría aferrándome de las radiantes cadenas que brotan de las nubes… como hilos de tesoros que caen de lo más alto =)
Es que, cómo no querer oler a la primavera a diario cuando te tengo cerca, cómo no querer mover todo tu cabello a un solo lado de tu rostro… cómo no querer admirar el ritual de desatar tu gancho y desenvolver tu cabello para dejarlo caer sobre tus hombros…
Ah! Que dicha la mía de poder sentir esa brillante y tan suave sensación al mismo tiempo, parecería que una paloma fue convertida en estrella y renació en ti, en tu cabello…
¡Qué envidia del viento que sin permiso alguno deleita de lo que yo anhelo tanto…!
En cambio yo, aunque siempre tenga la tentación de tocarlo y juguetear con él por más tiempo del que me permites, siempre me dirás: “¡no lo toques tanto que se horquilla!...“, y yo hago el mayor de mis esfuerzos para controlar mis manos y no dejar que se pierdan en ti…
En fin…
Como dice el proverbio japonés:
“el pelo es el corazón de una mujer”
Qué bueno tener el tuyo…