Aún es mi amiga, pero sé que pronto cambiará esa relación entre nosotros, sólo hemos podido charlar unos 15 minutos desde aquella chalina cómplice, pero siento haberla conocido en otra vida, es un dejavú de amor al que siempre volvería por ella.
Ya llevaba medio café y aún no habían signos de haberme notado... mi corazón dijo: -llámala-; pero ¿cómo? había mucha gente y no quería gritar; él volvió a insistir: -yo no dije que grites bobito, dije llámala... usa el poder del amor-
¿"Poder del amor"?... uhmm, claro!
Ese poder que te cortocircuita al verla, que te hace sentir a través de sus ojos, que te tiene siempre en las nubes; ese poder que te enseña a ver lo hermoso de la vida, aún en lo más "simple"; aquel poder que controla las palabras de tus sentidos, palabras que no habías imaginado decir ni creer; ese poder que te hace entregar tu esperanza y tu corazón a un mundo que tus ojos no podían ver hasta que ella llega a tu vida... aquel poder que te hace vivir por amor.
Mi corazón tenía razón. Entonces empecé a utilizar mi poder telepático, aunque no sabía que lo tenía, quería estar a su lado y creo que esa fuerza hizo que las cosas sucederían. Le decía en mi mente: "mírame, mírame... mírame!".
Trayendo los platos de una mesa un pequeñín se le cruzó, iba a chocar con ella pero ástutamente giró para no tropezar con él y al volver a girar... me miró, sí... me miró y sonrío al verme. Esa sonrisa... wow! esa sonrisa destrozó todas mis defensas en un santiamén.
Sabes, existen fuerzas grandiosas que Dios nos ha dado para hacer cosas brillantes que sólo necesitan de nuestra fe para que sucedan...
Cree en TI y tendrás poder para amar, cree en el amor... y todo sucederá.