Hablemos de rutinas; quizás algunas rutinas del mundo no puedan cambiar: el sol aparece y su romántica luna lo sigue siempre, después de cada domingo siempre está el lunes, aunque no nos gusten los lunes… =D hay rutinas inalterables en la vida pero las hay del otro tipo también…
Yo recuerdo una…
“Todos los días, poco antes de salir para la universidad, recorría una larga avenida llena de coloridos comerciantes por dondequiera que mirabas, era el único camino para llegar a mi destino así que tenía que pasar a diario por él; esto no tendría nada de inusual si no fuera porque cada día me cruzaba con una persona, siempre la misma.
Bueno… al principio ni me fijé, no recuerdo cuánto tiempo tuvo que pasar, pero caí en la cuenta que cada día me cruzaba con ella. Sabía si me había dormido algunos minutos demás si me la encontrara al final de tan larga avenida; o si estaba a tiempo si la veía al principio de nuestro camino.
Luego de algunos días empecé a fijarme en cómo iba vestida, siempre muy elegante y deportista, un i-pod en la cintura y una botella de agua en la mano eran los artilugios que la abstraían en sus pensamientos.
Disminuía la velocidad de mis pasos cuando pasaba a su lado, captar sus detalles era mi deporte favorito en esos 15 segundos... finalmente sucedió… un día nuestras miradas se cruzaron, ella sonrió coquetamente y yo encontré un hermoso motivo para ir a la universidad a diario.
Recuerdo que desde entonces, cada mañana seguía mi romántico ritual y en ese momento mágico en que nuestras miradas se entrelazan, con el corazón en la mente, le deseaba con el pensamiento que tenga un buen día, que el gran Creador nos permitiera seguir disfrutando de esa efímera conexión un día más... y que siga tan deportista, elegante y misteriosa...
Algunas veces pensé que era un cautivante ser invisible que sólo yo podía ver, o una deportista muy puntual que vive por allí… pero yo prefiero la primera =)
Era fascinante verta y yo cada día siempre era puntual a nuestra 'cita'... incluso después de verla salir a correr con un cochecito y su regordete bebé…”
Bueno… al principio ni me fijé, no recuerdo cuánto tiempo tuvo que pasar, pero caí en la cuenta que cada día me cruzaba con ella. Sabía si me había dormido algunos minutos demás si me la encontrara al final de tan larga avenida; o si estaba a tiempo si la veía al principio de nuestro camino.
Luego de algunos días empecé a fijarme en cómo iba vestida, siempre muy elegante y deportista, un i-pod en la cintura y una botella de agua en la mano eran los artilugios que la abstraían en sus pensamientos.
Disminuía la velocidad de mis pasos cuando pasaba a su lado, captar sus detalles era mi deporte favorito en esos 15 segundos... finalmente sucedió… un día nuestras miradas se cruzaron, ella sonrió coquetamente y yo encontré un hermoso motivo para ir a la universidad a diario.
Recuerdo que desde entonces, cada mañana seguía mi romántico ritual y en ese momento mágico en que nuestras miradas se entrelazan, con el corazón en la mente, le deseaba con el pensamiento que tenga un buen día, que el gran Creador nos permitiera seguir disfrutando de esa efímera conexión un día más... y que siga tan deportista, elegante y misteriosa...
Algunas veces pensé que era un cautivante ser invisible que sólo yo podía ver, o una deportista muy puntual que vive por allí… pero yo prefiero la primera =)
Era fascinante verta y yo cada día siempre era puntual a nuestra 'cita'... incluso después de verla salir a correr con un cochecito y su regordete bebé…”
Pues sí… hay rutinas inalterables en la vida, pero también existen las que siempre nos sorprenden con su especial forma de hacernos sentir; ya no se hacen llamar rutinas, yo las llamo…
APEIs - Amores Perpetuos E Inmodificables-